Todo por su propio peso cae, con uno más y se queda abajo.
Te cuento la no existencia de lo que no se puede contar, ya sólo confío en lo infinito.
Por la mañana lo más natural.
De la espalda se escucha el sonido de los ojos. Por el pecho se escucha el sonido de paz.

Dos tipos de vida que no compartimos con la terrenal:
1. Si miras no puedes escuchar.
2. Si lo escuchas se va.

1 comentario:

Pedro Rodrigo González dijo...

yo si lo escucho, luego no lo veo...